y acá el ensayo de las bibliotecas, obviamente no lo deben copiar, puesto q, pues, no deben ni pueden ser iguales, de cualquier forma.. lo subo confiando en su horadez![]()
[Ensayo]
Formando parte del crecimiento como estudiante y, más específicamente, parte del curso de comunicación y redacción científica y la tarea asignada por el Licenciado Agustín Arriola estoy acá, hablando sobre lo que tenemos en las bibliotecas de nuestra gloriosa Universidad (o al menos de la mayoría de lectores).
Qué más fuente directa y vital de información que una biblioteca; y de éstas, pocos sacamos (o sacan, aún no lo sé) buen y correcto provecho. Pero, es cosa aparte el beneficio que saquemos de ellas, hoy sólo quiero dar a probar el relleno que hay en éste gran pavo de las bibliotecas universitarias. Quizás no hay nada profundo en lo que diré, ni mucho menos algo investigado con ahínco o a fondo, pero, son pocos los que van a una biblioteca a deambular por algo que vaya más allá que consulta o un préstamo; ésa gente es (y somos), por así decirlo, ordinaria (tomen ordinario como a un estudiante promedio, para no entrar en conflicto con definiciones consecuentes y derivadas de lo ordinario y común). Ahora bien, continuando con las bibliotecas, y los que hacemos uso cabal de ellas, deseo exponer mis puntos de vista sobre un reciente viaje que he dado a lo largo de la universidad (aclaro: Universidad de San Carlos de Guatemala) y entre las facultades más renombradas.
Como buen estudiante de odontología la primera biblioteca en mi lista fue la de mi facultad, en donde puedo describir un ambiente más familiar y de cierto modo (no perdiendo de vista que es una biblioteca) una sensación hogareña; la bibliotecaria parecía un tanto alterada y su servicio fue muy tajante. No me quedé con un mal sabor de boca, pero sé que se puede mejorar la manera en que se desenvuelve el personal. El método de búsqueda por catálogo electrónico en ésta biblioteca es bastante eficiente, nada complejo y bastante práctico, aunque algo precario el sistema de programación de dicho catálogo.
La facultad de ciencias políticas, podría, decir yo, es la mejor de todas las que visité, omitiendo el hecho de que no indagué en la literatura de la cual uno se puede valer; los medios físicos, virtuales y personales son particularmente agradables, la bibliotecaria fue muy amable y atenta, así mismo el catálogo electrónico está bien estructurado y de fácil acceso, el recinto bastante moderno y tecnológico y el ambiente un tanto encerrado. Pero aún así, para mí sería un gusto ir a ésa biblioteca de nuevo.
Ahora, la biblioteca Licenciado Francisco Rolando Velázquez González es la biblioteca más desolada y fría a la que fui, un ambiente yermo, servicio desganado en cierto punto, el catálogo electrónico una desorganización muy marcada, el catálogo manual fue un tanto más agradable y ordenado.
Sobre la biblioteca Mauricio Castillo Contoux no hay mucho qué hablar, es un tanto superficial, ordenada, eso sí; el ambiente muy saturado. El catálogo electrónico estaba, al parecer, con averías menores, así que sólo quedó husmear en el catálogo manual, el cual es idéntico en estructura al de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Por cierto, acá tenían una sección al aire libre, la cual es muchas veces más relajada y tranquila, es más agradable para la estadía; aparte, en la biblioteca dan café gratis, ¡un punto a su favor!.
Ahora bien, el centro de Documentación de Arquitectura, le da un giro a la forma de atención que uno espera en una biblioteca, puesto que acá se vive un ambiente más juvenil por doquier, existe un eficiencia algo truncada, y el catálogo electrónico es algo confuso, el manual es similar al de otras facultades.
Y así podría haberme ido de biblioteca en biblioteca... pero sólo visité éstas, y puedo decir que cada facultad es un mundo, hay similitudes en lo básico, pero diferencias en lo superficial. En conclusión, cada quien con sus gustos, por mi parte, puedo decir que será muy difícil poder acostumbrarse a catálogos electrónicos si no se tiene a personal capacitado para presentarlos o educar sobre ello, y que por más poco moderno (hagamos caso omiso al oxímoron que se presenta) que sea, los catálogos manuales siempre serán lo más útil.
Pasos a seguir para la búsqueda de información en la biblioteca:
1. La iniciativa, el interés y la necesidad
2. Buscar la biblioteca correspondiente o más adecuada. En éste caso la biblioteca de la facultad de Odontología.
3. Pedir ayuda e información a la bibliotecaria.
4. Buscar las palabras claves: "lesiones" y "dientes" en el catálogo electrónico.
5. Llenar la hoja de solicitud para libros y tesis con los datos obtenidos de la información del catálogo electrónico.
6. Buscar el libro.
7. Consultarlo, o retirarlo de ser necesario, (en mi caso sólo consultarlo) y apuntar la bibliografía.
8. Si el libro fue para préstamo externo, regresar el libro a la biblioteca; si fue interno, dejar el libro en el anaquel para libros consultados (no en el anaquel del libro, puesto que puede crear desorden). En mi caso fue un préstamo interno.
9. Dar las gracias.
Bibliografías consultadas:
Hovland, E.J., Gutmann, J.L., Dumsha, T.C. (1995). Clínicas Odontológicas de Norteamérica: Lesiones traumáticas de los dientes. Trad. Dr. José Rafael Blengio. 1 ed. México: Editorial Interamericana. 214p. (pp. 75-85).
Nevill, B.W. et al. (© 2002). Oral and Maxillofacial Pathology. 2 ed. Estados Unidos: Editorial W.B. Saunders Company. 843p. (pp. 49-100).


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