Ya no vuelo más, pues ahora,
en los inmensos cielos esta mi hogar.

Y la risa, cual báslamo de fierabrás,
mis heridas y achaques cuarará.

Las lagrimas y lamentos son sociego
del odiado y del amado, como rocio
a las plantas,
como mi ser que ya no niego.

Besé al miedo,
como un medio
para del tedio
escapar.

Y mi eterna marca quedó,
amante del miedo,
sucursal del temor;
pero como solución
esa vez,
al miedo excite.

Siento miedo de noche,
y de día el tedio se va.

Un trueque cabal fue,
hasta que al miedo mate,
pum, pum!!
al miedo mate,
ya libre soy.

Lagrimas, Risas y
así no más trueques.