Un sabio anciano, amigo mio, con su voz tristey familiar, narró la amarga historia de un gobernante que dominaba a los hambres apoyado en un viejo bastón.

Tartamudo y llorando contó la historia, sentado en un viejo sillon entre el polvo de su casa comenzó la narración.

En aquel tiempo donde reinaba la injusticia y las dictaduras, el alcohol y el rencor, las drogas y otros malos vicios, la costumbre tipica se había perdido, las leyes erán un amargo bocado que nadie entendía. La libertad era el eterno castigo para los residentes de este pueblo.

Se duerme en el pavimento y se come en donde se da la opotunidad, por doquiera que se centre la mirada se ve a un militar, entre callejones oscuros y callejas abandonadas se logra escuchar el eco de las balas disparadas por el mal, si percibes el aroma horrible que despide tu ropa, lo unico que se distingue es el olor a polvoray suciedad.

El humilde señor dejo de narrar, su voz entrecortada por su acelerado respirar no lo dejó continuar. Pero da un trago de whisky retoma el relato.

El gobernante ordenó a un regidor, de alto rango militar, dar muerte a todo aquel que formase parte de la revolució que se alitaba y establecía. Viendo sufrir a todos los que erán como él, sangrando estaba su valor y decidío revivir una antigua tradición.

El montaje se armo y rearmo, y, despues de cubrirlo con paja, hojas muertas y matorrales secos, se añadieron unos trapos empapados con combustible; los revolucionarios soltarón una mecha encendida y humeante sobre la paja seca.

Descontrolado el fuego, consumío a ese desafortunado pueblo, tres días duraron las llamas.
Y el anciano las recuerda como los ojos del Diablo.
Los sobrevivientes que se sobrepusieron a la muerte fueron rescatados estandoheridos y quemados, y los cadaveres de muchos se encontraron tostados y fundidos, se acumularon en una fosa rustica cabada para el asunto.

El tierno señor con tono caluroso y acojedor dijo a los que lo escuchabamos que cada habitante murio con el fuego del desahogo en su alma.

Aquel goberbante murio conel bastón en su mano, su sombrero en la otra ysus gafas oscuras; en medio de las brasas su cuerpo fue encontrado, victima prescisa del fuego de la verdadera voz.