Cuando las situaciones más simples de la vida te conmueven, o, en su defecto, te asquean, sabes que has llegado a un estado de armonía, o en su defecto, de dedacencia. Es increíble ver que dos extremos totalmente opuestos convergen (algunos podrían ver esto más como si divergieran.. pero son meras opioniones, para mí, convergen) en la simple situación cotidiana...
Hoy regreso a las andanzas (o sea, la coctelera), pero no regreso mejor armado, ni en busca de algo distinto, sólo quise escribir un poco sobre lo que pueda pasar o sobre lo que pasa.. o bien, sobre lo estático de la vida, no lo sé con certeza.
Bienvenidos sean a la Cueva.. donde nos refugiamos cuando lo necesitamos.





